Dionisios Solomós. El poeta nacional de Grecia

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Dionisios Solomós/Διονύσιος Σολωμός

Dionisιos Solomós (1798-1857) nació en Zante y murió en Corfú. Su nacimiento coincide en el tiempo con la muerte de Rigas (1757-1798) a manos de los turcos en Belgrado. Rigas desarrolló una intensa actividad política e intelectual en favor de la libertad griega. Solomós cantó a la libertad, a la lucha y los sacrificios de los griegos durante la guerra de la independencia. La poesía de Solomós se centra en los grandes temas que preocupan a filósofos y poetas de todas las épocas: la libertad, la naturaleza, la religión, la muerte y el amor. En sus poemas, la libertad triunfa frente a la naturaleza y la religión frente a la muerte. Su poesía muestra la unión entre la muerte y el amor, sentimiento este último que se contempla siempre desde el prisma de la pureza.
Solomós fue el primero en servirse de la lengua popular (δημοτική) para su creación poética.

Después de la muerte de su padre, Solomós se traslada a Italia, donde primeramente asiste al Liceo de Cremona y con posterioridad cursará estudios de derecho en la Universidad de Pavía. Volverá a Zante en 1818 y, a partir de 1828, se establecerá de forma definitiva en Corfú. La creación poética de Solomós se divide en dos períodos: el de Zante, que va desde su regreso a la isla hasta 1828 y el período de Corfú, que comprende su obra de madurez y concluye con la muerte del poeta en la capital de las islas Jónicas.
En Italia Solomós se inició en el Romanticismo, conoció a importantes representantes de las letras italianas y se vio influido por la obra de éstos. Es en esta época precisamente cuando compone una gran cantidad de poemas en italiano. A su regreso a Zante, el poeta, maduro desde el punto de vista vital y artístico, tomará contacto con su lengua materna. A esto contribuirá su relación y amistad con algunos famosos intelectuales que trabajaban en torno a los círculos filológicos del momento (G. Tersetis, A. Matesis) y que le ayudarán en esta primera incursión en la lengua helena. Enteramente ajeno a la tradición culta, Solomós asimiló la herencia griega – en Italia ya había leído a Homero a partir de la excelente traducción de Monti -, las obras de la literatura cretense, la canción popular y las obras de los poetas locales.
Se dice que nuestro autor comenzó a escribir en su lengua materna después del encuentro que sostuvo con Spyridón Trikoupis. En una visita de éste a Zante en 1822, y mientras esperaba a Lord Byron, Trikoupis se preocupó por ver a Solomós. Tras escucharle recitar una oda, permaneció pensativo y le dijo que lo que ahora esperaba la patria era una poesía griega (“Grecia espera a su Dante”). En pocos días Solomós leyó a Trikoupis su poema en griego Xanzoula (Η Ξανθούλα).
Durante ese mismo periodo el poeta, que deja ya atrás sus viejos sonetos en italiano y los versos improvisados para dedicarse a obras de una extensión mayor centradas principalmente en el tema de la Independencia, escribe el Himno a la Libertad (Ύμνος εις την Ελευθερίαν, 1828). Esta composición, publicada en 1825, comprende 158 estrofas, las dos primeras de las cuales se escogeran posteriormento como letra del Himno Nacional de Grecia. Este himno, con melodía del compositor Nicolás Mantzaros, amigo de Solomós, tuvo una gran repercusión, fue traducido a numerosas lenguas extranjeras y fomentó el movimiento filohelenista por toda Europa.

De esa misma época data su oda A la muerte de Lord Byron (Εις τον θάνατο του Λορδ Μπάιρον, 1824), personaje al que Solomós admiraba especialmente por alzarse contra la tiranía y llegar a morir junto a los griegos en su lucha por la libertad. Es por estas fechas cuando comienza a componer Lambros (Ο Λάμπρος), una poema lírico inspirado en el estilo de Lord Byron pero que no concluirá jamás.
Escribió también entonces la primera de sus dos únicas obras en prosa, Diálogo (Διάλογος, 1824), texto en donde defenderá el uso de la lengua popular, la dimotikí. Su segunda composición prosística, La mujer de Zante (Η γυναίκα της Ζάκυνθος), obra donde combina el verso y la prosa, fue escrita poco tiempo después (1826).
En 1825 compone el epigrama La catástrofe de Psará (Η καταστροφή των Ψαρών), ejemplo excelente de estilo denso y sentencioso (Véase más abajo).

Medalla de bronce con la inscripción “ΕΛΕΥΘΕΡΙΑ Η’ ΘΑΝΑΤΟΣ”,”ΟΛΟΚΑΥΤΩΜΑ ΨΑΡΡΩΝ – 24 ΙΟΥΝΙΟΥ 1824″ (“Libertad o Muerte”, “Holocuasto de Psará – 24 de junio de 1824”). La medalla fue acuñada en 1924.

Un nuevo período en la labor literaria de Solomós es el que se abre cuando se instala en Corfú. En el año 1833 escribe El cretense (Ο Κρητικός), poema narrativo que constituye un himno a la patria y al amor.

[El Cretense: Un joven, que se salva de los turcos tras la represión del levantamiento independentista en Creta, lucha ahora con las olas, como náufrago, llevando agarrada de la mano a su prometida. Allí, en medio del mar y a la luz de la luna distingue la figura femenina de una deidad, la Libertad, la cual le fascina hasta tal punto que él no se da cuenta de que su amada es ya un cadáver].

Otro poema de la misma época es Pórfyras (Ο Πόρφυρας, 1849). El tema de esta obra es la muerte trágica de un soldado inglés al que despedaza un tiburón (πόρφυρας). Cuando algunos amigos del poeta observaron que debería decantarse por tratar un tema nacional, Solomós respondió afirmando que “la nación tenía que aprender a considerar nacional aquello que era verdad” (Το έθνος πρέπει να μάθει να θεωρεί εθνικό ό τι είναι αληθινό).
Con todo, el trabajo de su vida fue el poema Los sitiados libres (Οι Ελεύθεροι πολιορκημένοι), texto lírico-narrativo para cuya realización siguió tres diferentes esquemas.
Solomós se inspira aquí en el segundo sitio levantado por turcos contra a la ciudad de Mesolongui. Desde el punto de vista cronológico, los versos cubren los últimos quince días del cerco, concretamente los que van desde la batalla de Clisova hasta el momento de la heroica salida de la ciudad, cuando los defensores de ésta, superando todas las debilidades humanas y despreciando su propia vida, decidieron salir la noche del 10 de abril de 1826.

Delacroix, Grecia expirando sobre las ruinas de Mesolongui, 1827.

Solomós no quiso nunca viajar a la Grecia liberada. Los griegos que despidieron al poeta del Himno a la Libertad no conocían la poesía de su época de madurez. Dos años después de su muerte, su discípulo Yákovos Polylás reunió la obra de Solomós en un tomo titulado Los encontrados (Τα Ευρισκόμενα). Con posterioridad, Línos Polítis reunió sus manuscritos añadiendo La mujer de Zante así como la correspondencia del poeta.
En 1994 Stylianós Alexíou acometió la tarea de publicar la obra completa de Solomós bajo el título de Dionisios Solomós, Poesía y prosa (Διονυσίου Σολωμού, Ποιήματα και πεζά).
En la obra de Solomós admiramos el lirismo, la precisión de las imágenes poéticas, el enaltecimiento de la lengua dimotikí y, en especial, de la expresión del sentimiento popular.
Fue firme propósito del autor que su poesía tuviera sus raíces en la sociedad y en la lengua que aquélla forjó.

Estatua de Dionisios Solomós en Zante
(Plaza de Dionisios Solomós)
Άγαλμα του Δ. Σολωμού στην πόλη της Ζακύνθου

ΥΜΝΟΣ ΕΙΣ ΤΗΝ ΕΛΕΥΘΕΡΙΑΝ
HIMNO A LA LIBERTAD

Σε γνωρίζω από την κόψη
του σπαθιού την τρομερή,
σε γνωρίζω από την όψη
που με βία μετράει τη γη.

Απ’ τα κόκαλα βγαλμένη
των Ελλήνων τα ιερά,
και σαν πρώτα ανδρειωμένη,
χαίρε, ω χαίρε, Ελευθεριά!

Εκεί μέσα εκατοικούσες
πικραμένη, εντροπαλή,
κι ένα στόμα ακαρτερούσες,
“έλα πάλι”, να σου πεί.

‘Αργεί να ‘λθει εκείνη η μέρα,
κι ήταν όλα σιωπηλά,
γιατί τά ‘σκιαζε η φοβέρα
και τα πλάκωνε η σκλαβιά.

Δυστυχής! Παρηγορία
μόνη σού έμενε να λες
περασμένα μεγαλεία
και διηγώντας τα να κλαις.

Και ακαρτέρει και ακαρτέρει
Φιλελεύθερη λαλιά,
ένα εκτύπαε τ’ άλλο χέρι
από την απελπισιά.

Te conozco por el filo
de la terrible espada,
te conozco por la mirada
que con vigor escudriña la tierra.

Surgida de los huesos
sagrados de los helenos,
y valerosa como antaño,
¡Salve! ¡Oh salve Libertad!

Allí dentro viviste,
dolida, acobardada,
y una boca aguardaste
que “Ven de nuevo” te dijera.

Tarda en llegar aquel día
y todo se hallaba en silencio,
porque (todo) lo ensombrecía la amenaza
y (todo) lo oprimía la esclavitud.

¡Desdichada! Como consuelo
solo te quedaba el contar
glorias pasadas
y, al narrarlas, el llorarlas.

Y de espera en espera
de una voz amante de libertad,
una mano golpeó a la otra
por la desesperación.

Traducción: Juan Manuel Díaz
eljardindepsique.blogspot.com